Capitulo 29 La ciudad de Sombras...
Solidus fue el primero en despertar, nadie había hecho guardia, aparte de que se sentían confiados en aquel lugar, todos estaban demasiado agotados como para ofrecerse de voluntarios.
Las cortinas aun estaban cerradas, tal como las habían dejado para evitar que la pequeña lámpara portátil que dejaron encendida atrajera un posible peligro.
Solidus se dirigió a ellas, eran grandes y pesadas, de tela muy gruesa, no dejaban que la luz las atravesase, por lo tanto l habitación permanecía a oscuras.
Jalo las persianas para abrirlas, cuando lo hizo se quedo estupefacto y sorprendido, miro su reloj para confirmar la hora, y no pudo explicarse que demonios estaba pasando...
A pesar de que eran cerca de las 8:30 de la mañana, aun el sol no aparecía, en su lugar, una gruesa capa de oscuridad cubría el firmamento, las nubes eran negras y gruesas, demasiado, casi no había luz, ni siquiera la de las estrellas podía atravesar las nubes, no se trataba de contaminación o algún efecto del clima, era pura y llana oscuridad.
-ya veo, ¿tu también te acabas de dar cuenta verdad?-Dijo una voz tras el.
-¿eh?, ah Shura, es extraño creo que mi reloj se descompuso, no creo que...-contesto Solidus
-No, tu reloj no esta mal, si así fuera no solo el tuyo ni el mío, sino todos los del departamento, incluso los del edificio lo estarían, es difícil de explicar lo que esta pasando aquí-interrumpió Shura
-¿pero que demonios sucede aquí?-
-Lo que sea, no creo que sea algo bueno, mejor que despertemos a los otros, tenemos que reunirnos con Jely, no me gusta la idea de que este sola en esta ciudad.-
Shura y solidus miraron el paisaje una vez mas, la ciudad seguía en penumbras, algo realmente inexplicable estaba sucediendo, pareciera que el sol se negaba a salir, y a alumbrar aquella zona de muerte y dolor en la que se convirtió el distrito federal, los edificios seguían a oscuras, alumbrados solo por el resplandor de los incendios esporádicos de algunas delegaciones...
Despertaron a los demás, Tino ya estaba preparando el desayuno, Daniela seguía recostada en el sofá, su temperatura había subido mucho, tenía fiebre, sus heridas ya no parecían tan graves, después de que ella misma se las tratara y limpiara, se inyecto otra dosis de morfina para tratar de contener el dolor.
Yue aun dormía, estaba cansado, pero sobre todo preocupado, desde su accidente no había vuelto a ver a su familia, y si la situación era tan mala como ellos le habían dicho, quedaba poca esperanza de verlos de nuevo...o al menos como el los recordaba.
Henry limpiaba su arma, una Mágnum 357 especial con balas expansivas y huecas, las cuales se fragmentaban al impactar produciendo aun mas daño, para la policía era ilegal llevar un arma así, pero dada la situación, eso ya no importaba, y si tenían la oportunidad de conseguir armas mas poderosas...lo harían sin pensarlo, aquello era un infierno, un infierno del cual solo podrían escapar abriéndose paso ellos mismos a través de tanta muerte.
Tino los llamo, el desayuno estaba listo, era poco, solo un par de raciones deshidratadas, lo mismo que el ejercito comía, aunque algo mejor, al menos esto no los hacia enfermarse.
Todos comieron en silencio alrededor de una de las lámparas de campaña, sin preguntar, momentos antes ya se habían dado cuenta de lo que pasaba cuando miraron por la ventana. Así que quedaban muy pocas cosas que decir...
Cuando terminaron, decidieron ponerse en camino, permanecer en un solo lugar no solo era peligroso, sino que también seria estupido hacerlo. Daniela no podía caminar por si misma, así que su equipo lo cargo Yue, mientras Henry y Tino la ayudaban a seguir el paso de los otros, Shura y Solidus iban delante, inspeccionando el camino, descendieron en el elevador, al llegar a la primer planta salieron, la oscuridad parecía atraparlos en las calles, pero siguieron avanzando dentro de ella, cada vez mas...en la oscuridad.