capitulo 37
Capitulo 36 El metro balderas…
-Muy bien, enciendan sus linternas, este lugar me pone nervioso-ordeno Shura.
Al hacerlo pudieron darse cuenta de algunos detalles del lugar, era un túnel muy profundo, las baldosas del suelo resonaban con cada paso que daban, por las escaleras por donde habían bajado, el agua de la lluvia escurría formando una cascada e inundando todo el lugar, llenándolo por completo de humedad. Estaba frío, extrañamente frío, avanzaron un poco más.
Llevaban ya cerca de día y medio en la ciudad, el desastre en aquel lugar era horrible, un tren completo estaba estrellado dentro del anden, bloqueándolo por completo, decidieron revisarlo, e intentar buscar la forma de cruzar por el bloqueo, se sentían intranquilos entre tanta oscuridad, en el anden encontraron algunos cuerpos destrozados por los no-muertos, pero ninguno de ellos, pese a todo, parecía un lugar tranquilo.
Revisaron el andén por completo y no encontraron nada ni a nadie. Decidieron echar un vistazo dentro del tren, Tino y Solidus abrieron las compuertas con algo de fuerza, las puertas al abrirse provocaron un sonido similar al de las uñas al rasgar un pizarrón, el cual resonó en todo el lugar, crispando los nervios de todos ellos.
Yue entro primero, arma en mano, Shura y Tino lo acompañaron, mientras Solidus cuidaba la retaguardia, lo que encontraron en el tren los lleno de asco y asombro, decenas de cadáveres arrumbados en el tren, salpicando las paredes y los vidrios del mismo, niños sobre todo, se encontraban abrazados entre ellos, como si se tratara de un mataderos, algunos miembros humanos se encontraban esparcidos por todo el lugar, Tino piso accidentalmente un ojo con su bota, aplastándolo y embarrando sangre por el piso, lo cual le hizo resbalar y caer al suelo, quedando de frente con quien fue el dueño del ojo, una cabeza a la cual ya no podía identificarle el genero, le faltaba por completo toda la cara, las cuencas de los ojos estaban vacías, algunos trozos de cerebro aun escurrían a través de una herida en la cabeza, un liquido blanquecino salía por lo que alguna vez fue la boca…era repugnante, y los otros cuerpos se encontraban en condiciones similares, parecía la escena de una pesadilla sacada de la mente de un desquiciado, aquello no podía ser obra de los zombies…
Los tres no resistieron y decidieron salir rápidamente, y regresaron con los otros, tomaron grandes bocanadas de aire limpio, tenían unas ganas inmensas de vomitar. Yue no pudo contenerse y devolvió hasta la última papilla que se comió.
Decidieron que lo mejor era cruzar por otro lugar, encontraron una pequeña brecha en el muro de hormigón, era pequeña pero suficiente para que atravesaran a través de ella. Cuando todos cruzaron, después de un leve problema para que Daniela cruzara y que los hombros de Solidus se atoraron en el agujero, terminaron en otro túnel, paralelo al anterior, igual que este, estaba completamente a oscuras…a excepción de una pequeña luz que se filtraba a través de una portezuela de metal oxidado, se dirigieron lentamente hacia ella, se encontraba a unos 2 o 3 metros de distancia, el silencio era sepulcral y lo único que lo rompía era el sonido de las pesadas botas de el escuadrón.
Rápidamente llegaron hasta la puerta, aplicando un poco de presión, esta se abrió, chirriando y poniéndoles los nervios de punta, lo que apareció al otro lado de la puerta los hizo desconcertarse aun más.
Se trataba de un laboratorio, o al menos eso parecía, había varios instrumentos quirúrgicos, probetas, tubos de ensayo y varias capsulas del tamaña ideal para que un cuerpo adulto entrase en el, la luz que anteriormente habían visto provenía de algunas de ellas, parecían bombillas gigantes, todos miraban asombrados, entraron con precaución, pero los humanos aparte de sociales, estupidos y mil cosas mas, son sobre todo curiosos.
Cada uno de ellos revisaba con cautela cada rincón del lugar tratando de hallar algo util.
-¿pero que coños es este lugar?-pregunto Tino en voz alta.
-Esto, mis estimados visitantes, es un laboratorio, uno de tantos existentes en la ciudad y donde nació uno de ustedes-dijo una voz a espalda de ellos-y yo, soy el propietario, soy…el black king-



