cap 38
Capitulo 38-Tres son multitud-
Jely y Lilith avanzaban trabajosamente a través de los obstáculos en la calle, montones y montones de basura, maletas de viaje, y autos abandonados hacían que su trayecto se hiciese mas difícil, después una persistente llovizna las hizo ir aun mas despacio, tenían que mirar con cuidado por donde pisaban, podían resbalar y llamar la atención de aquellas cosas que estaban a su alrededor.
Ellas caminaban por el centro de la calle, donde podían seguir un pequeño trecho de camino libre, para su suerte, los coches abandonados les servían como una especie de barrera contra los no-muertos, quienes solo se limitaban a observarlas, algunos más persistentes se lanzaban contra los autos rebotando con ellos una y otra vez.
Decidieron que lo mejor era ir hacia el sector 23, después de que Jely hablara con Shura por radio, pues evaluaron la situación de su refugio y determinaron que tarde o temprano tendrían que salir, además de que también su munición comenzaba a escasear después de un enfrentamiento con los Zombies.
El combate inicio así, Jely caminaba tratando de contactar con Shura y el equipo, ya había pasado el tiempo para que hablaran de nuevo, sin embargo el no se había comunicado y eso empezaba a preocuparle, absorta en sus pensamientos se descuido y bajo su guardia, lo cual pudo costarle muy caro, pues de entre las sombras surgió un brazo que tiro de su hombro, para después aparecer una boca con dientes afilados y hambrienta, Jely miro con temor como aquella cosa se acercaba mas y mas, sintió el vaho pestilente que desprendía aquel ser, sintió gotas de saliva caer en su rostro, y cuando creyó que su fin estaba cerca…el sonido parecido a un cañón al ser disparado rompió el silencio, instantes después la criatura cayo al suelo con la cabeza destrozada, todo había ocurrido en segundos, los cuales parecieron una eternidad. Lilith empuñaba su arma aun humeante y miraba a Jely de forma incrédula.
-empiezo a creer que fue buena idea darte una de mis pistolas, gracias por salvarme-dijo Jely sonriendo.
-No te preocupes, supongo que tú hubieses hecho lo mismo, por ahora vámonos o vendrán más de esas cosas-
-Creo que no va a ser tan fácil- contesto Jely mientras comprobaba el cargador de su arma.
Alrededor de una docena de zombies se dirigían hacia donde se encontraban ellas, atraídos por el ruido del disparo y por el olor a carne fresca, al igual que los otros, tenían una apariencia repugnante, miembros mutilados y sangre seca en sus ropas les daban una apariencia aun más terrorífica.
Poco a poco el circulo se estrechaba en torno a ellas, un disparo seguía a otro, pero aun así las criaturas se seguían acercando, Jely salto sobre uno de los autos aparcados al lado suyo, momentos después Lilith hizo lo mismo, gracias a ello pudieron alejarse rápido y de forma segura de aquel lugar. Hacia de eso cerca de 2 horas, y desde entonces no se habían detenido mucho, solo lo necesario para descansar un poco.
Siguiendo por el mismo camino, a su alrededor se encontraba lo que parecía ser la imagen misma de la desesperanza, la destrucción y el caos en aquel lugar era impresionante, todo estaba en silencio, una leve neblina se levanto del suelo después de que dejara de llover, sin embargo las nubes grises seguían cubriendo el cielo, impidiendo el paso de los rayos del sol. Cientos de autos abandonados semidestruidos, algunos completamente carbonizados y unos cuantos ardiendo todavía, dentro de unos había cuerpos mutilados, ensangrentados, incluso los cadáveres de algunos niños, por otro lado encontraron lo que parecía ser un cerco de patrullas, decidieron inspeccionarlo con la esperanza de encontrar algo mas de munición y armas mas potentes, con los primeros coches revisados se dieron cuenta de que la búsqueda podía ser infructuosa, ya habían sido saqueados anteriormente, quizás por los sobrevivientes, o los mismos policías desaparecieron junto con su equipo.
Lilith se acerco a un coche donde pudo alcanzar a ver lo que parecía una escopeta, a su lado estaba un camión de transporte. Con cuidado se acerco al coche patrulla, rompió con la culata de la socom el cristal y se inclino para tomar la escopeta, cuando se incorporo, sintió el frío metal del cañón de un arma detrás de su cabeza, a la vez que escuchaba una voz que decía:
-Muy bien niña, será mejor que dejes eso donde estaba si no quieres que te vuele la cabeza.-



